{"id":395,"date":"2020-06-22T08:49:00","date_gmt":"2020-06-22T08:49:00","guid":{"rendered":"https:\/\/smaco-ws.com\/es\/?p=395"},"modified":"2020-08-24T11:34:31","modified_gmt":"2020-08-24T11:34:31","slug":"victimas-saharauis-del-mayor-campo-de-minas-antipersona-del-mundo-lo-que-nos-paso-es-inhumano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/smaco-ws.com\/es\/2020\/06\/22\/victimas-saharauis-del-mayor-campo-de-minas-antipersona-del-mundo-lo-que-nos-paso-es-inhumano\/","title":{"rendered":"V\u00edctimas saharauis del mayor campo de minas antipersona del mundo: \u00abLo que nos pas\u00f3 es inhumano\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<p>SANTIAGO F. REVIEJO<a href=\"https:\/\/twitter.com\/sreviejo?ref_src=twsrc%5Egoogle%7Ctwcamp%5Eserp%7Ctwgr%5Eauthor\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">@sreviejo<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote\"><p><em>El Barrio de la Solidaridad acoge en los campamentos de refugiados de Tinduf a los heridos por explosiones de los millones de artefactos que permanecen enterrados en torno al muro que Marruecos construy\u00f3 durante una guerra que termin\u00f3 hace 30 a\u00f1os<\/em><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<ul><li><\/li><\/ul>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Hay algo mucho m\u00e1s antiguo que la covid-19 y que causa muchos m\u00e1s estragos en aquellas partes del mundo donde se ha extendido. Es un \u2018virus\u2019 explosivo creado por el ser humano que estalla de pronto bajo los pies, sin avisar, como un objetivo fijado al azar desde una mira telesc\u00f3pica de precisi\u00f3n, pero ciega. Son las minas antipersona que permanecen ocultas a\u00f1os despu\u00e9s de terminada una guerra y el pueblo saharaui conoce muy bien sus efectos. Antes de que los campos de refugiados se cerraran con la pandemia para evitar una propagaci\u00f3n del coronavirus que podr\u00eda ser demoledora en los campamentos,&nbsp;<em>P\u00fablico&nbsp;<\/em>pudo hablar con las v\u00edctimas de esas minas.<\/p>\n\n\n\n<p>El Barrio de la Solidaridad es el remedio para esa barbarie, el refugio para las v\u00edctimas saharauis de las minas antipersona que por millones siguen agazapadas bajo las arenas del desierto del Sahara 30 a\u00f1os despu\u00e9s del fin de la guerra entre Marruecos y el Frente Polisario. Personas mutiladas que en algunos casos tambi\u00e9n han perdido la vista, el o\u00eddo, alg\u00fan \u00f3rgano, tras una explosi\u00f3n inesperada cuando pastoreaban sus cabras o sus camellos, cuando viajaban en un veh\u00edculo,<strong>&nbsp;pueden llevar ahora una vida digna<\/strong>&nbsp;en este centro adaptado a sus problemas de movilidad, problemas que se hacen enormes en las muy precarias condiciones de los campamentos de refugiados en el desierto argelino de Tinduf.<\/p>\n\n\n\n<p>El muro de 2.700 kil\u00f3metros de largo construido por Marruecos para separar los territorios ocupados \u2013lo que era m\u00e1s o menos el Sahara espa\u00f1ol- y&nbsp;<strong>los territorios liberados por el Frente Polisario en la guerra entre 1975 y 1991&nbsp;<\/strong>es, adem\u00e1s de la mayor barrera defensiva del mundo operativa, el campo de minas m\u00e1s extenso del orbe. En torno a ese muro hay sembradas entre siete y diez millones de minas antipersona y anticarro, seg\u00fan diferentes estimaciones. Una munici\u00f3n de efecto retardado que sigue estallando d\u00e9cadas despu\u00e9s del fin del conflicto armado, indiscriminadamente, arrancando piernas, brazos e incluso la vida a quien tiene la desgracia de pisar en el sitio justo donde se activa la bomba como si pulsara el interruptor de la luz. En torno a 2.000 saharauis han sido v\u00edctimas de esos explosivos, seg\u00fan la SMACO, la oficina nacional del Polisario para la acci\u00f3n integral sobre minas. Del lado marroqu\u00ed, del otro lado del muro donde tambi\u00e9n habitan los saharauis, nunca se han dado cifras, pero se estima que podr\u00edan ser otras tantas. En total, unos 1.300 muertos y 3.600 heridos.<\/p>\n\n\n\n<p>Para ayudar a esas v\u00edctimas, la&nbsp;<a href=\"http:\/\/stopminas.saharasevilla.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Asociaci\u00f3n de Amistad del Pueblo Saharaui de Sevilla<\/a>, con financiaci\u00f3n de la Junta de Andaluc\u00eda, construy\u00f3 el Barrio de la Solidaridad, cincuenta peque\u00f1os apartamentos adaptados a sus necesidades que sustituyeron<strong>&nbsp;al viejo centro M\u00e1rtir Cheryif<\/strong>&nbsp;en el que antes estaban acogidas en muy precarias condiciones. Los mismos residentes se encargan de gestionar el Barrio con la ayuda de seis trabajadores que se ocupan de los servicios de intendencia general, fisioterapia, enfermer\u00eda y consulta m\u00e9dica. En este centro se instal\u00f3, adem\u00e1s, la primera red de saneamiento de los campos de refugiados.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahmed Fail Hussen, de 60 a\u00f1os, es uno de los residentes. Mientras prepara un t\u00e9 con el largo ceremonial saharaui, relata su historia. A su lado, la pr\u00f3tesis de la pierna que perdi\u00f3 a causa de la mina que cambi\u00f3 para siempre su vida una ma\u00f1ana de 1981. Iba detr\u00e1s de su ganado de cabras, en Gelta, en los territorios liberados, cerca del muro marroqu\u00ed. Hab\u00eda pasado por ese sitio muchas veces, pero nunca hab\u00eda pisado el lugar preciso, quiz\u00e1s unos metros m\u00e1s a la derecha o a la izquierda, o tan s\u00f3lo unos cent\u00edmetros m\u00e1s all\u00e1 de donde estaba escondida la mina. Pero esa ma\u00f1ana su pie se pos\u00f3 justo sobre el explosivo y la deflagraci\u00f3n lo lanz\u00f3 a varios metros de distancia:&nbsp;<strong>se qued\u00f3 sin el pie derecho<\/strong>, sin dos dedos de una mano y con graves lesiones en la espalda.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero Ahmed no s\u00f3lo perdi\u00f3 un pie y dos dedos. Tambi\u00e9n se qued\u00f3 sin las 30 cabras que eran el sustento de su familia y que tuvo que vender porque ya nadie pod\u00eda hacerse cargo de ellas. Desde ni\u00f1o siempre hab\u00eda vivido como un n\u00f3mada, yendo de aqu\u00ed para all\u00e1, montando la jaima donde hab\u00eda algo de pasto para el ganado, como hacen cientos de saharauis. Pero todo eso lo revent\u00f3 de pronto una mina.&nbsp;<strong>\u00abEcho mucho de menos vivir en el campo, al aire libre, la libertad de moverme. Todo eso\u00bb,<\/strong>&nbsp;dice mientras ofrece el primer vaso de t\u00e9, el que, seg\u00fan reza la tradici\u00f3n, es amargo como la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>El caso de Ahmed es uno de los m\u00e1s habituales. M\u00e1s de la mitad de las explosiones de minas antipersona se producen cuando la v\u00edctima est\u00e1 realizando labores de pastoreo o buscando agua o comida para su reba\u00f1o, mientras que otro 33% de los casos tiene lugar durante el desplazamiento en un veh\u00edculo, seg\u00fan precisa el estudio<em>&nbsp;El fuego escondido. Las v\u00edctimas de minas en el Sahara Occidental<\/em>&nbsp;realizado por Carlos Mart\u00edn Berista\u00edn con la colaboraci\u00f3n de Gisela Sep\u00falveda y Edi Escobar. Para colmo de males, el desierto se convierte en un aliado de las minas, porque las tormentas de arena, las lluvias torrenciales y los desplazamientos de dunas caracter\u00edsticos de ese h\u00e1bitat propician el cambio de la ubicaci\u00f3n de los artefactos y hacen m\u00e1s dif\u00edcil todav\u00eda las escasas labores de desminado que se han realizado hasta ahora.<\/p>\n\n\n\n<h2 id=\"m117-7-118\">Mutilada cuando ten\u00eda 12 a\u00f1os<\/h2>\n\n\n\n<p>Benina Mahmud no era pastora. A ella le estall\u00f3 una mina antipersona cuando s\u00f3lo ten\u00eda 12 a\u00f1os, yendo de viaje en coche con la familia por la zona de Dajla, la wilaya m\u00e1s alejada de los campamentos de refugiados. Perdi\u00f3 una pierna y gran parte de la infancia, porque las grandes penurias de los campamentos se convierten en barreras insalvables para las personas con discapacidad. Las avenidas de arena, la falta de medios en las casas, cercenan por completo su movilidad. En el Barrio de la Solidaridad ella, al menos, ha encontrado un lugar donde puede vivir con cierta comodidad en compa\u00f1\u00eda de una hija. \u00abEsto es como mi casa \u2013dice-. Tengo mi cocina, mi cuarto de ba\u00f1o adaptado. Aqu\u00ed estoy muy bien\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Algo parecido le ocurre a Mohamed Selm, quien perdi\u00f3 las dos piernas en 2008 cuando conduc\u00eda un cami\u00f3n en el que transportaba v\u00edveres a la ciudad de Tifariti. Iba a hacer una parada para preparar un t\u00e9, pero no le dio tiempo. Una mina se cruz\u00f3 en su camino y a causa de la explosi\u00f3n pas\u00f3 cuatro meses en un hospital. Luego estuvo un tiempo viviendo con su familia, pero las condiciones no eran las apropiadas para su nuevo estado. \u00abAll\u00ed no ten\u00eda ni agua ni electricidad suficiente ni me pod\u00eda mover con la silla de ruedas. Estaba aislado. Aqu\u00ed puedo jugar al domin\u00f3 con los compa\u00f1eros, moverme por el centro&#8230;\u00bb, explica Mohamed en la puerta de otro de los apartamentos desde el que se divisa un infinito horizonte de arena y piedras, el desierto de la hamada argelina, considerado uno de los m\u00e1s inh\u00f3spitos de la Tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>A Mohamed, como al resto de las v\u00edctimas, a\u00fan hoy le resulta inconcebible lo que le sucedi\u00f3 el d\u00eda que su vida se top\u00f3 en el camino con uno de esos macabros artefactos: \u00abLo que nos pas\u00f3 es algo inhumano, inaceptable, porque ya no hay guerra. Y las minas se utilizan para la guerra. A m\u00ed me toc\u00f3 diecisiete a\u00f1os despu\u00e9s de que hubiera acabado la guerra. \u00a1Diecisiete a\u00f1os!\u00bb, subraya.<\/p>\n\n\n\n<h2 id=\"m137-11-138\">M\u00e1s v\u00edctimas durante el confinamiento<\/h2>\n\n\n\n<p>El coronavirus no ha conseguido entrar en los campos de refugiados, que permanecen cerrados a cal y canto para evitar una propagaci\u00f3n de la enfermedad que podr\u00eda ser fatal para el fr\u00e1gil sistema sanitario de los campamentos, pero las explosiones de minas antipersona s\u00ed han continuado. Seg\u00fan el jefe de operaciones de la SMACO, Gaici Nah, durante los meses de confinamiento al menos han resultado heridas leves tres personas que se desplazaban en un veh\u00edculo al sur de los territorios liberados y varios camellos han sufrido la deflagraci\u00f3n inesperada de esos artefactos.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas explosiones se han producido, adem\u00e1s, durante el tiempo en que los trabajos de desminado humanitario no han podido llevarse a cabo, suspendidos durante los tres \u00faltimos meses a causa del confinamiento de la poblaci\u00f3n saharaui en sus casas, la misma raz\u00f3n que ha obligado a paralizar la labor de las organizaciones que prestan asistencia material y humana a las v\u00edctimas de las minas.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque el Barrio de la Solidaridad no es el \u00fanico recurso que existe en los campamentos de refugiados para atender a las v\u00edctimas de las minas antipersona. La&nbsp;<strong>Asociaci\u00f3n Saharaui de V\u00edctimas de Minas<\/strong>&nbsp;(Asavim) se preocupa de prestar ayuda en sus propias casas a quienes han sufrido la explosi\u00f3n de uno de esos artefactos. Les facilitan sillas de ruedas, material ortop\u00e9dico, les ayudan a adaptar la vivienda a sus problemas de movilidad y les proporcionan alimentos, porque en muchos casos la deflagraci\u00f3n se llev\u00f3 tambi\u00e9n por delante el sustento de toda una familia. Esta asociaci\u00f3n salva, as\u00ed, a muchas personas de vivir en la indigencia, de caer en la m\u00e1s absoluta inutilidad por culpa de una discapacidad sobrevenida a la que cuesta tanto hacer frente en medio de un panorama de extrema carencia como el que se vive en los campos de refugiados.<\/p>\n\n\n\n<p>Daha Bulahi, responsable de Asavim, es tambi\u00e9n una v\u00edctima de ese fuego an\u00f3nimo e indiscriminado que persiste tras el fin de las guerras. Una mina de origen chino le perfor\u00f3 el ojo izquierdo y le mutil\u00f3 varios dedos de la mano derecha.&nbsp;<strong>Pero \u00e9l no estaba viajando en un cami\u00f3n, no iba cuidando de un reba\u00f1o<\/strong>. \u00c9l estaba precisamente desactivando minas cuando ocurri\u00f3 aquello. Hab\u00eda aprendido algo del oficio en una academia militar de la antigua Yugoslavia en los a\u00f1os 70 y decidi\u00f3 aportar su granito de arena enrol\u00e1ndose en una brigada de desminado que mont\u00f3 el Frente Polisario para limpiar las zonas de los territorios liberados de los explosivos que estaban masacrando a la poblaci\u00f3n civil. La desgracia, sin embargo, se cruz\u00f3 en su camino. Al extraer una mina enterrada se dio cuenta de que no ten\u00eda el seguro puesto. Intent\u00f3 sac\u00e1rsela de encima r\u00e1pidamente, pero ya no le dio tiempo. Le revent\u00f3 en la mano.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, Daha Bulahi, y su asociaci\u00f3n, le dan tambi\u00e9n mucha importancia a la labor de concienciaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n del territorio saharaui bajo el que se esconden todav\u00eda millones de minas antipersona y anticarro. En esa labor de sensibilizaci\u00f3n ocupan una parte destacada los riesgos que entra\u00f1a la presencia de esos artefactos y las precauciones que se deben tomar para no sufrir sus detonaciones. \u00abCualquier ni\u00f1o, por ejemplo, puede coger una bola del suelo pensando que es s\u00f3lo una bola, cuando se trata de un proyectil de una bomba de racimo\u00bb, explica Daha.<\/p>\n\n\n\n<p>La SMACO, el organismo saharaui que aglutina todos los recursos para luchar contra las minas, asegura que han conseguido retirar cerca de 25.000 artefactos en un amplio territorio, una labor en la que ahora tambi\u00e9n colabora un equipo formado por nueve mujeres, el SMAWT, que se ocupa del desminado y tambi\u00e9n de atender a las v\u00edctimas. La zona donde se concentra el mayor n\u00famero de minas es la banda de seguridad de cinco kil\u00f3metros que se extiende a lo largo de todo el muro defensivo construido por Marruecos. Ah\u00ed es donde a\u00fan quedan miles y miles de explosivos por desenterrar y desactivar.<\/p>\n\n\n\n<p>De todos modos, aunque la tarea es ardua, Gaici Nah, el jefe de operaciones de la SMACO, sigue confiando plenamente en la moral del pueblo saharaui para superar este grav\u00edsimo problema. A su entender, la presencia de las minas no ayuda a fomentar para nada la confianza entre Marruecos y el gobierno saharaui, y tan s\u00f3lo sirve para apuntalar la realidad de un muro que se ha convertido en \u201cla versi\u00f3n marroqu\u00ed del apartheid\u201d, un muro que, asegura Gaici, el ej\u00e9rcito marroqu\u00ed refuerza cada d\u00eda con m\u00e1s piedras y cemento para evitar su erosi\u00f3n y deterioro.<\/p>\n\n\n\n<p>La SMACO contin\u00faa peleando, adem\u00e1s, en los frentes diplom\u00e1ticos internacionales para acabar con las minas en territorio saharaui, pese a que la posici\u00f3n del Reino de Marruecos se mantiene inflexible. Rabat se ha negado a firmar el Tratado de Ottawa o Convenci\u00f3n sobre la Prohibici\u00f3n de Minas Antipersonales ratificado en 1997, seg\u00fan el cual los m\u00e1s de 160 pa\u00edses que lo han suscrito se comprometen a prohibir el uso, producci\u00f3n, almacenamiento y tr\u00e1fico de minas, as\u00ed como a llevar a cabo el desminado y destrucci\u00f3n de sus existencias. El objetivo del Tratado era que&nbsp;<strong>en 2025, dentro de cinco a\u00f1os, ya no hubiese minas antipersona en el mundo<\/strong>. Sin embargo, Gaici Nah no es nada optimista al respecto: \u00abAqu\u00ed van a pasar muchos a\u00f1os despu\u00e9s de 2025 en los que vamos a seguir con las minas en el Sahara, en los que esto seguir\u00e1 siendo, lamentablemente, el campo de minas m\u00e1s grande del mundo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente:<a href=\"https:\/\/www.publico.es\/internacional\/victimas-saharauis-mayor-campo-minas-antipersona-mundo-paso-inhumano.html\">https:\/\/www.publico.es\/internacional\/victimas-saharauis-mayor-campo-minas-antipersona-mundo-paso-inhumano.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTIAGO F. 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